Actualizado el 09/08/2024
La educación debe de ser integral y completa. Esto significa que debe de incluir un compendio de aspectos y atender a todas las necesidades y manifestaciones de las personas.

La educación integral debe dotar a todos los estudiantes de las conocimientos y las habilidades básicas y necesarias para desenvolverse en la vida.
Comprende tanto los aspectos educativos como los formativos. Intelectual, física, artística, social o emocional entre otras dimensiones son de las que se encarga de englobar la educación integral. Es un tipo de educación que se imparte en la escuela o en las instituciones educativas, en las actividades extracurriculares y en el ámbito cotidiano de la vida.
La sociedad debe de posibilitar a todas las personas la educación integral basada en el diálogo, en el uso responsable de la libertad, en el descubrimiento y desarrollo de las habilidades que tenemos, en la autonomía como capacidad autorreguladora de cada uno de nosotros, en la empatía hacia las otras personas, y en definitiva su interés es convertirnos en unos ciudadanos con sentimientos equilibrados y con la posibilidad de desarrollar nuestras competencias.
La educación integral contempla la totalidad de las funciones humanas, por lo que es un concepto que no puede dejarse de lado. Supone una preocupación en tres campos: el del conocimiento, la conducta y la voluntad.
El ámbito del conocimiento hace referencia a la instrucción, es decir, abarca los conocimientos que una persona culta debe de adquirir para valerse por sí misma y comprender su entorno.
La conducta del individuo debe de trabajarse desde la infancia, y se relaciona con la escala de valores de cada uno. Cada persona debe de tener la confianza y la seguridad suficiente para ser capaz de controlar sus actos, entenderlos y respetar al resto de personas. La voluntad es la facultad que tenemos cada uno de ordenar nuestra conducta y nuestros actos.
La educación integral no se limita únicamente al desarrollo intelectual, sino que abarca también la formación en otras dimensiones cruciales para el ser humano. Desde la infancia, es fundamental trabajar en la conducta del individuo, ya que esta se encuentra estrechamente relacionada con la escala de valores que cada persona adopta y mantiene a lo largo de su vida. Este tipo de educación tiene como objetivo dotar a los estudiantes de los conocimientos y habilidades básicas que les permitan desenvolverse de manera efectiva y autónoma en la sociedad, atendiendo a sus necesidades físicas, emocionales, artísticas y sociales.
Además, la educación integral debe estar basada en principios como el diálogo, la empatía y el uso responsable de la libertad, lo cual contribuye al desarrollo de individuos equilibrados y conscientes de sus competencias. La sociedad tiene el deber de facilitar una educación integral que permita el descubrimiento y la potenciación de las habilidades personales, promoviendo una autonomía que se traduce en la capacidad de autorregulación y en el respeto hacia los demás. Así, la educación integral no solo se centra en el conocimiento y la instrucción, sino que también considera la conducta y la voluntad como pilares fundamentales para el desarrollo pleno de cada individuo, asegurando que cada persona tenga la confianza necesaria para actuar con seguridad y en armonía con los valores que promueve.


