

Si desde una edad temprana los niños se aficionan a este deporte podrán beneficiarse cuanto antes de la grandeza del mismo.
La natación mejora el desarrollo físico de los más pequeños de la casa. Si se pone en práctica desde la infancia, la natación ayudará sobre todo a un correcto desarrollo físico e intelectual. Además, no hay que olvidar que saber nadar es muy importante para bañarse en playas o piscinas sin riesgo de sufrir ahogamiento.
Los ejercicios musculares que conlleva esta actividad favorecen el desarrollo de las habilidades psicomotrices. La capacidad de flotación también mejora el sentido del equilibrio.
Otro beneficio es que la capacidad pulmonar resulta fortalecida, ya que se requiere de un constante aporte de oxígeno. Además es tanta la relajación que se alcanza que los niños consiguen dormir y comer mejor.
Además de los beneficios para la salud y el bienestar del pequeño, la natación proporciona más ventajas. Ayuda a que el niño se sienta más seguro de si mismo y potencia su autoestima. Cuando los niños nadan, estimulan la confianza en si mismos y esto supone una mejora en las relaciones y en la comunicación con los demás.
Por tanto, ayuda en el proceso de socialización. Es una forma de activar la diversión y el espíritu de juego con otros niños que comparten la misma afición que tu hijo. El compañerismo y la disciplina comienzan a ocupar un lugar muy importante en la vida de los niños.
Este deporte favorece la creatividad y la concentración. El niño percibe el mundo de forma activa y en una libertad de movimientos. Alcanza una sensación placentera que le proporciona un estado de ánimo más alegre.
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