La importancia de la educación vial para estudiantes de todas las edades

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La importancia de la educación vial para estudiantes de todas las edades

Según datos provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT), hasta mayo de 2024, los accidentes de tráfico provocaron la muerte de 443 personas. Concretamente, en el mes de mayo, un total de 92 personas perdieron la vida en las carreteras, suponiendo un incremento de 9 víctimas mortales más con respecto al mismo periodo del año pasado.

Visto lo visto, es indiscutible que la educación vial es un lenguaje universal que todos, sin importar la edad, debemos aprender y practicar para garantizar una convivencia segura en nuestras comunidades. Desde muy pequeños es preciso que los niños aprendan las normas básicas de seguridad vial, tanto como peatones como conductores. Es en esta etapa donde se enseñan conceptos simples pero fundamentales, como cruzar la calle en los lugares señalizados, entender el significado de los colores del semáforo y la importancia de estar siempre acompañados por un adulto al transitar por las vías. 

A medida que los niños crecen y se convierten en adolescentes, la educación vial adquiere una nueva dimensión. Cada vez más, muchos jóvenes comienzan a utilizar bicicletas o scooters para desplazarse, siendo fundamental que en esta etapa se inculque el respeto por las leyes que rigen el tráfico y que se refuercen las normas de seguridad, incluyendo el uso adecuado de un equipo de protección que incorpore cascos y cinturones de seguridad.

Por otra parte, cuando los adolescentes alcanzan la mayoría de edad y ya están preparados para acceder a clases de conducción para jóvenes, paralelamente a la obtención del carnet de conducir y al conocimiento del código de circulación, es de obligado cumplimiento que tomen conciencia de los peligros que acechan tras una conducción temeraria bajo los efectos del acohol o las drogas. Sin olvidar, que el uso de dispositivos móviles durante la conducción es una de las causas principales de mortandad en los accidentes.

Medidas para implementar la educación vial para estudiantes de todas las edades

No cabe duda de que la educación vial está experimentando un cambio de paradigma impulsado por la aparición de nuevas formas de movilidad, como los vehículos de movilidad personal, y por la creciente importancia de los medios de movilidad activa, especialmente la bicicleta. Es esencial reconocer la relevancia de estas formas de desplazamiento para facilitar el acceso a la movilidad de muchas personas. No obstante, este acceso debe ir acompañado de una oferta educativa que permita adquirir conocimientos y habilidades básicas, además de fomentar la conciencia sobre los riesgos asociados a estos medios de transporte, que son especialmente vulnerables.

Si bien es cierto que  los padres y familiares, con su ejemplo cotidiano, deben ser los primeros y principales educadores viales, los centros escolares son los lugares idóneos para que los niños aprendan junto a otros compañeros, y de un modo dinámico y muy participativo.

Ante este panorama, la ley educativa en vigor desde 2021 (Lomloe) establece la seguridad vial como materia que debe abordarse en el currículo escolar de Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional de forma regulada y sistematizada, lo que supondrá que nuestros estudiantes finalmente adquirirán conocimientos básicos dentro de su formación académica reglada, una acción que sin duda les capacitará para disfrutar de una movilidad segura y sostenible.

La ordenación y el currículo mínimos de la enseñanza primaria están establecidos en el Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo. Estos contenidos se han implementado en los cursos primero, tercero y quinto durante el año escolar 2022-2023, y en los cursos segundo, cuarto y sexto en el año escolar 2024-2025, en las áreas de “Educación en valores cívicos y éticos”, en la materia de “Educación Física» y en el área de «Conocimiento del medio natural, social y cultural».

Es importante mencionar, que la finalidad de incluir estos contenidos es prevenir futuros siniestros viales. Al infundir en los niños y jóvenes valores sólidos y estables sobre educación vial, la intención es formar conductores y usuarios de las vías mucho más conscientes de la seguridad vial.

Mirando más allá del entorno educativo

La educación vial se ha introducido también en espacios lúdicos y de ocio, permitiendo a los más pequeños aprender de forma inconsciente mientras se divierten. Sin ir más lejos nos encontramos a Micropolix, una ciudad a escala en San Sebastián de los Reyes, Madrid. Aquí, los niños pueden vivir la experiencia de circular por la vía pública en un entorno seguro y controlado. Pueden asistir a la autoescuela, obtener su carné de conducir en el ayuntamiento y visitar el Club de los Buenos Conductores, donde reciben su seguro. Los niños más pequeños, de entre tres y cinco años, tienen a su disposición un microcircuito diseñado para enseñarles las normas básicas de conducción vial.

Otro ejemplo lo tenemos en el parque temático PortAventura en Cataluña, donde se halla la escuela de conducción Kids & Car en el área temática de China. En este circuito, los niños reciben lecciones de conducción y vialidad y luego practican como verdaderos pilotos.

Incorporar la educación vial en estos espacios hace que el aprendizaje además de efectivo resulte también divertido y fácil de recordar.

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Equipo editorial de Cosas de Educación.