El desayuno es una de las comidas más importantes del día. Resulta indispensable para tener todos los nutrientes que el organismo necesita y así realizar sus funciones vitales y, sobre todo, desarrollar eficientemente la actividad mental.

Muchos estudios científicos han ratificado la importancia de tomar un desayuno equilibrado durante las primeras horas de la mañana. ¿Pero qué es un desayuno equilibrado?¿Es un café suficiente para comenzar el día con energía?
El organismo humano requiere una ingesta diaria de calorías para funcionar, ya que son el combustible del cuerpo y la energía que obtenemos de los alimentos. Cada individuo tiene una necesidad específica de calorías.
Estos son los cálculos en los cuales se basan las millones de dietas que se nos ofrecen a diario para promocionar los productos que harán que al consumir menos calorías bajemos de peso. Pero utilizando la analogía del coche, es como si llenáramos con menos combustible el tanque del mismo. Tendremos energía por poco tiempo.
El cuerpo humano funciona por ciclos, los cuales están determinados por el ritmo circadiano (reloj biológico, ritmos de sueño y vigilia). Este ritmo permite al cuerpo humano regenerarse tanto física como mentalmente.
En cada uno de estos ciclos, el cerebro envía órdenes diferentes que regulan las exigencias calóricas del individuo. Así, durante el día estamos activos y requerimos “alimentarnos” y durante la noche entramos en un estado de latencia donde todo nuestros sistemas disminuyen su marcha a través del sueño e inhibiendo la necesidad de comer.
Pues bien, las funciones cerebrales y las funciones motoras del organismo tienen su apoyo fundamental en la alimentación que seguimos. De esta forma, podemos consumir alimentos realmente energéticos u otros alimentos (basura) que nos proporcionan un subidón de energía, pero por un corto período de tiempo.
El aprendizaje es un proceso mental que requiere una cantidad de energía considerable. Las funciones de los sentidos, memorización, verbalización, etc. implícitas en los procesos de enseñanza requieren que tengamos el “tanque lleno”.
El desayuno es la fuente primordial para lograr este objetivo. Un café, no es un desayuno, es una forma de tener un subidón instantáneo de energía “sintética”, igual se puede decir de las tan modernas bebidas energéticas.
Las frutas, hortalizas, legumbres, cereales, lácteos y proteínas pueden ser un gran aliado a la hora de desayunar.
Los niños y adolescentes, por estar en etapa de crecimiento, requieren un aporte calórico de calidad muy importante, aunque los adultos en la vida cotidiana actual, no se quedan atrás.
Son totalmente contraproducentes las costumbres de bocadillos de chocolate, mantecas y embutidos grasos, ya que demandan mucho esfuerzo del organismo para realizar la digestión y producen somnolencia.
Por esto, es muy recomendable un desayuno equilibrado: leche, tostadas de pan, queso, papilla de avena, frutas, zumos naturales (deben evitarse los envasados por el alto contenido de azúcar), galletas integrales, cereales con leche o yogur y así por el estilo.
Igualmente es muy recomendable la ingesta de, por lo menos, cinco piezas de fruta al día, las menos perecederas (manzana, pera, melocotones, plátanos pueden llevarse en la mochila, bolso o maletín).

Un buen desayuno inteligente es el primer paso para el desarrollo de la inteligencia.
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